Aquaria

Si hay algo más complicado que empezar una entrada, esto es sin duda estrenar un blog. Los seres humanos tendemos a guiarnos por las primeras impresiones, cuya huella perdura  en nosotros y difícilmente logramos reemplazar. De ahí la importancia de comenzar con buen pie, sea el ámbito de la vida que sea. No es casualidad pues que haya decidido inaugurar este garito con la banda sonora de Aquaria. Porque sí, aquí hablaremos de música de videojuegos.

El fenómeno indie, pese a ser algo tan antiguo en los videojuegos como la propia industria, vive desde hace algunos años una época de plenitud y popularidad como pocas veces se había visto. No estoy descubriendo la rueda al afirmar esto. Los motivos son muchos y variados, pero detallarlos no es mi objetivo, entre otras cosas porque ya existen centenares de sitios en los que se ha hablado y se habla de ello con mucha mayor destreza de la que yo sería capaz. El caso es que mi particular repunte en el interés por las producciones independientes tiene un nombre y como ya habréis podido deducir a estas alturas, este no es otro que el título que encabeza esta entrada.

Aquaria, de forma muy resumida,  es una aventura de corte metroidvania ambientada en las profundidades de un océano desconocido. En él viviremos la epopeya de Naija, una criatura acuática similar a una sirena que vive en absoluta soledad, pues ella parece ser la última superviviente de su especie, y sin apenas recuerdos de su pasado. Su existencia transcurre de forma bastante apacible hasta que un buen día se le aparece una oscura figura encapuchada que le muestra una serie de estampas y visiones sobre su propio futuro, algunas de las cuales de lo más extrañas, lo cual despertarán en nuestra protagonista el deseo de salir de su cueva para explorar y aprender más sobre su mundo y sobre ella misma.

Como podéis comprobar, el planteamiento inicial no destacaría precisamente por su originalidad y su desarrollo no varía en exceso de otras propuestas similares. Sin embargo, se trata de un título bastante notable. Eso se debe principalmente a su ambientación, el entorno submarino en el que transcurre la aventura: Aquaria es un mundo vivo, palpitante, que respira vitalidad hasta en el más inhóspito de los rincones de su extenso mapeado. En ello ayuda su estilo gráfico 2D, obviamente, pero la música posee un papel clave también.

Pongámonos en situación: Naija, como ya he comentado, es la última de su especie; vive sola desde hace mucho tiempo en una cueva en el medio de un vasto océano; no tiene a nadie con quien comunicarse, exceptuando algunos peces, tortugas y caballitos de mar. No sé vosotros, pero a mí esto me parece un panorama de lo más desolador. No es de extrañar que uno de los temas recurrentes durante el juego sea el sentimiento de soledad de nuestra enigmática protagonista, con matices de gran tristeza que contrastan con el precioso entorno acuático en el que se mueve.

Ya desde la pantalla del menú inicial, en la que vemos a Naija atrapada dentro de un cristal en una actitud de búsqueda casi desesperada de la luz que se filtra por encima de la caverna (a la postre, imagen de un poder metafórico importante), una suave melodía de tintes melancólicos nos recibe a modo de avanzadilla de la tónica que, en líneas generales, imperará durante buena parte del juego.

Pero como digo, esto tan solo es el aperitivo. La banda sonora está trufada de temas de una belleza triste, muchos de ellos ligados a los largos momentos de viaje atravesando el mapeado. Y lo mejor es que, poniendo un poco de buena voluntad por nuestra parte, consiguen sumergirnos (nunca mejor dicho) en los preciosistas entornos por los que nos movemos. He aquí unos cuantos ejemplos más:

Supongo que a estas alturas algunos ya os habréis percatado de lo similares que suenan muchos temas. Esto es así porque, tal y como reconocía Alec Holowka (co-responsable del juego junto a Derek Yu y autor de su banda sonora), muchas de las canciones tienen como base una melodía de 12 notas que, además, tiene su importancia en la trama. Dicha melodía, titulada “The Verse” (el Verso es el elemento equivalente en AquariaLa Fuerza de Star Wars), suena así:

Pero claro, estamos ante un juego cuya duración puede llegar tranquilamente a las 20 horas, por lo que el tono general de la música corre el riesgo (y en ocasiones cae en él) de hacerse repetitiva. Es aquí cuando entran los temas de las “mazmorras” que aunque siguen siendo temas básicamente ambientales, la mayoría introducen matices distintos en su tono de cara a transmitir sensaciones ligeramente más desasosegantes, no en vano estamos en ruinas de lo que antaño podrían haber sido grandes civilizaciones y dónde todo lo que queda ahora son un montón de criaturas dispuestas a recibirnos de uñas.

Todas estas sensaciones se ven reforzadas en los numerosos combates contra bosses y mini-bosses, en las que la música adquiere ya tonos mucho más amenazadores e apremiantes. Y es que algunos, además de poderosos, poseen diseños lo bastante espeluznantes como para justificarlo, sobre todo en contraste con el estilo artístico predominante.

Destacar en especial el tema “MITHALA”, que posiblemente se lleve la palma en cuanto a variaciones de registro a medida que pasa el tiempo, coincidiendo éstas con la evolución del combate en el que suena. Atención al cambio que se produce en  00:57, momento “la cosa se pone chunga”:

Ya para cerrar la entrada y no alargarme en exceso, querría hacer mención brevemente al fantástico trabajo de doblaje de la protagonista, obra de Jenna Sharpe. Sin querer entrar en spoilers, diré que a mi parecer le otorga a su interpretación el punto exacto de frialdad y a la vez de sentimiento que requiere el personaje. Y para coronar su actuación, pone su voz a la única canción cantada del juego, “Lost to the Waves”.

En resumidas cuentas, Aquaria posee una banda sonora de muy buen nivel. Quizá tiene algunas pegas: abusa de una misma línea, sobreexplota “The Verse” como tema base para muchos otros y posiblemente le falta un tema con suficiente fuerza como para erigirse como bandera. Pero para un servidor todo esto queda compensado por tratarse de una obra con corazón, sensible sin caer en la cursilería y con el valor añadido de que, cuando se está metido de lleno en el juego, uno no puede más que asentir al pensar que el numeroso ramillete de canciones compuestas pegan de maravilla con lo que se nos muestra en pantalla.

VALORACIÓN: Notable Chill-Out nostálgico.

AUTOR: Alec Holowka, Ian Holowka

¿DÓNDE ADQUIRIRLA? En el bandcamp del autor podéis escuchar todas las canciones y si queréis, haceros con la versión digital del álbum a partir de 5$. Para los amantes del formato físico, por 20$ tenéis también una edición coleccionista muy apetecible.

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